viernes, 21 de septiembre de 2007

A la niña, un cuento

A la niña que le gusta bailar y bailar, y por la cual quiero aprender (pero que me dijo que solo seremos amigos), le escribi un cuento, esta largo, no muy bueno, pero se lo di:
"EL CHOCOLATE DE CARLITOS"



Carlitos era, como le decían sus padres, un dulcero, no había dulce o caramelo que perdonara o que no le gustara, lo extraño en el era su fuerte escrutinio para comer chocolates, no le gustaban todos, podía incluso desdeñar uno con tan solo observar su forma o color, era un amante del chocolate pero antes de comer uno ponía mas trabas que un padre celoso a los novios de una hija querida y podía dejar de comer uno con tan solo pasar su diminuta lengua descubriendo su ligero sabor.


Carlitos soñaba con un chocolate en forma de pirámide, era de chocolate macizo, la punta era de chocolate blanco y estaba bañada de chispas de colores amarillo y verde; piña y limón eran sus sabores.

Sin embargo nunca en su vida encontró un chocolate como con el que soñaba, ¿Quién en el mundo sería capaz de crear un chocolate con semejante combinación?. Alguna vez encontró un chocolate en forma de pirámide, pero no tenia las chispas ni la mitad era de chocolate blanco, sin embargo, y tomando en cuenta lo difícil que sería encontrar un chocolate como el de sus sueños, lo tomo, lo mordió, y se lo acabo, cerrando los ojos intento engañar a su paladar imaginando el chocolate blanco y las chispas amarillas y verdes de sabor piña y limón, logro engañar tanto a su mente que durante varias semanas todo alimento que probo le sabia a piña y limón. Tenia sus ventajas y desventajas, podía por ejemplo comer un pepinillo, y de repente Carlitos sentía que comía un rico pepinillo con limón, podía también comer una pizza de jamón, y de repente sentir que comía su pizza favorita, una hawaiana, era lo que su mente le engañaba y decía que comía.

Pero no siempre las combinaciones eran adecuadas, el probar sus caramelos ya no era tan dulce con ese sabor de limón enclaustrado solo en su mente, su engaño había sido tan letal, tan fuerte, que se perdió engañándose, fue tanto su sufrimiento no encontraba el sabor perfecto ni a los dulces, ni a la comida, ni a las bebidas, ni a la vida. Fue así cuando pudo acudir con doctor, un psicólogo que tras varios días de difícil trabajo logro hacer que Carlitos olvidara esos sabores, pero no sin antes advertirle que si volvía a hacer lo mismo podría ser que ya jamás pudiera volver a recuperarse, que jamás podría volver a encontrar los sabores en la vida, y que, en todo caso, su única salvación en caso de que intentara engañarse nuevamente, sería que lo que probara si fuera como lo que el imaginaba, que sería un riesgo que no valdría la pena tomar.

Así que en otra ocasión encontró un delicioso chocolate rectangular, mitad café y mitad blanco, Carlitos en esta ocasión no quiso engañar a su paladar con su mente, tendría que hacer algo mas para lograr el sabor que sentía en sus sueños, tomo un limón y exprimió sobre el chocolate, tomo una piña, recorto un trozo, lo aplasto también encima del chocolate y lo probo, parecía que el sabor era como el de su sueño, sin embargo recordaba que en el sueño tomaba su chocolate en forma de pirámide y probaba como mamila en su parte mas reducida mientras las chispas se pegaban a su lengua y una vez adentro sentía el morderlas y el placer llegaba hasta su cerebro, pero la realidad es que no había esa punta para poder chupar el chocolate blanco como en sus sueños, tuvo que comerlo a mordidas, el jugo del limón se escurría, y no había chispas que morder en sus muelas.

Como esos dos chocolates, Carlitos siguió probando otros nuevos, parecidos, con nuevas tácticas intentando lograr encontrar el sabor que sentía en sus sueños, pero pasaron tantos y tantos chocolates y la verdad es que ninguno se parecía a el que el soñaba y prefería ni probarlos y la sensación de no encontrar el chocolate de sus sueños por momentos le hizo pensar que nunca encontraría ninguno como con el que el soñaba.


Sabía que tenía que conformase con el que mas o menos le gustara o pareciera, había que pensar en la triste realidad, no había ningún chocolate que fuera como el de sus sueños y así que prefirió dejar de comerlos, su más dulce placer, su más anhelado deseo, sus más preciados y ricos chocolates, que le alegraban su vida, tuvo que dejarlos, sintiendo siempre ese vació interno en su estomago, que casi parecía mas bien de su corazón, y así tuvo que entender que si no encontraba el chocolate de sus sueños no probaría ni uno más aunque eso le amargara la lengua con el tiempo.


Un día, en el que casi incluso había olvidado detalladamente el chocolate de sus sueños, encontró el camino a su casa bloqueado, al parecer algún tipo de accidente hacia imposible el poder seguir adelante, y tomo un atajo habiendo varias opciones, decidió por simplicidad tomar la calle que se parecía a la suya, solo por eso, no dilato en tomar una decisión casi impensanda.


Caminando por la calle, encontró que tenía un callejón escondido, el callejón con el suelo empedrado y un olor a caliente llamo su atención, siguió y encontró una pequeña tienda de chocolates...

Carlitos no quiso tomarle mayor interés, en el fondo e ilógicamente, parecía que tenia resentimiento a los chocolates, sabiendo que eso era estupido, pero era su sensación. De reojo, miro una envoltura dorada, triangular, Carlitos, pensó si habría de investigar que habría debajo de tal, leyó la envoltura y decía “Chocolate macizo con chocolate blanco y chispas sabor menta y guayaba”

Carlitos inmediato abrió, y era el chocolate de sus sueños, era triangular, una pirámide, su punta era de chocolate blanco francés, (así decía la envoltura) y estaba bañada de chispas amarillas y verdes, pero el sabor, no era piña y limón, siendo el único detalle.

Carlitos pregunto a la empleada si no habría ese chocolate con las chispas de otro sabor, y le contesto que en verdad nunca había probado ese chocolate, que prácticamente nadie lo había comprado y que, su cocinera, se lo hacia y lo ponían a la venta pero siempre terminaba abandonado, que a todo mundo les parecía un sabor extraño, pero que la cocinera siempre se empeñaba en hacer por algún tipo de cabala para su negocio y que ahí siempre había estado.

Carlitos pensó que prácticamente era el chocolate de sus sueños, que podría engañar a su mente nuevamente, si antes pudo hacerlo con un simple chocolate, sería mas fácil hacerlo ahora, que no solo era triangular, sino que tenia la punta blanca y las chispas de los colores como en sus sueños, pero... la envoltura le decía que no!: ¡No Carlitos!, no es piña y limón, es menta y guayaba! - ¿Pero y si me engaño? ¿Y si vuelvo a pasar días y días sin poder olvidar ese sabor y todo me vaya a saber a piña y limón...?

Pero diablos... si prácticamente es el chocolate de mis sueños, se repetía, y si lo pruebo? Ya estoy cansado de sentir ese vació y deseo de probar un chocolate, pero tampoco quiero volver a sufrir engañado, pero, ¿Y si es el de mis sueños?¿Quien dice que no me sabrá igual al de mis sueños sin tener que engañarme?

Lo probare pensando que la envoltura esta mal, lo probare sintiendo que en el fondo es piña y limón. ¿Que mas da si me pierdo muchos días engañado? Quizá la envoltura me diga que no es el mió, que no es el de mis sueños, que su dueño debe ser otro... pero ¿y si logro conquistarlo?¿Y si los que escribieron esa envoltura no sabían que en realidad las chispas si eran de piña y limón?, Si es como el de mis sueños diario estaré viniendo por un chocolate nuevo saboreándolo como si nunca antes lo hubiera probado

El riesgo esta en que no sea el sabor que pensaba, y viva de nuevo engañado, el temor mas grande es que siento que si me engaño de nuevo y el sabor sigue en mi mente y mi boca como la vez anterior, ya no pueda jamás olvidar ese sabor que bien podría tornarse amargo, pero por que hacer caso a una simple envoltura si mi me mente, y mi corazón me dice... me grita que si, que tu eres el chocolate de mis sueños....

7 comentarios:

SexTypeThing dijo...

muy bueno... la conclusion es genial... suerte

Morgan dijo...

AMIGOS,SIMPLEMENTE AMIGOS Y NADA MAS...BUENO usted esta haciendo su mejor esfuerzo...ni hablar

B o r i c u a dijo...

pase saludos

www.jugabonito10.blogspot.com

Yuli dijo...

GUAUUUU que bonito lo que escribiste Hec te felicito no hombre asi cualquiera creo yo bueno tu persevera, no hay peor lucha que la que no se hace por lo menos que no quede en ti.

n€n∂ h€rMø§∂ dijo...

Que ingenio de veras, de un deseo creaste una historia y tu solo has encontrado la respuesta nene, una gran leccion de vida, perseguir los sueños en la medida que estos sean posibles!

Besos y abachos!

Juan Diaz dijo...

usted haga su luchita y esta padre tu cuento

PªłiLu dijo...

Pasamos la vida tratando de encontrar nuestros sueños que no nos damos cuenta que estamos perdiendo muchos sabores nuevos y deliciosos y que tal vez el sueño se vuelva realidad al haber primero provado y conocido otras cosas. Tal vez la recompensa al final de la vida sera ese sueño tan anelado pero había que esperar un poco

aw! que dije? ya me revolvi... perome gusto la historia :) y me dio mucha risa la foto!! jajaja

Te mando un saludo!!